‘Idiocracia’, sátira para dummies

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No corren buenos tiempos para la sutileza. La sociedad, cada vez más embrutecida, premia la tosquedad y margina el ingenio. El humor solía ser puntiagudo como un alfiler y se ha transformado en un enorme martillo de goma. La comedia de masas se vanagloria de su propia torpeza y ahora cualquier muestra de agudeza se considera incluso elitista. Paradójicamente, mientras erradicamos el analfabetismo la humanidad muestra una preocupante falta de perspicacia. ¿Somos cada vez más estúpidos?

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‘Ágora’, el triunfo del fanatismo

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La destrucción de la Gran Biblioteca en el siglo IV a.C. constituye una de las mayores atrocidades que ha cometido el ser humano a lo largo de la historia. La lucha entre los distintos credos por erigirse únicos y auténticos terminó asestando el golpe de gracia a una decadente Alejandría, la meca del conocimiento. El fanatismo y el hambre de poder arrasaron cientos de miles de documentos que recogían el desarrollo de las artes y las ciencias, sumiendo a la humanidad en la más profunda ignorancia durante siglos.

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‘American Beauty’, crisis existencial

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“Me llamo Adrián Matías. Vivo en un barrio residencial. Tengo 26 años. En menos de un año no estaré muerto. Claro que… eso no lo sé aún. Aunque en cierto modo… ya estoy muerto. Cascármela en la ducha es el mejor momento del día; a partir de aquí todo va a peor. No estoy casado, ni emparejado, pero sé lo agotador que resulta compartir mi vida con alguien que no es feliz a mi lado. No tengo una hija adolescente, pero sí otros seres queridos a los que decepcionar. Mis allegados piensan que soy un gran perdedor, y creo que tienen razón. Siento que he perdido algo, y no sé lo que es. Sólo sé que no siempre me he sentido tan… apático. Pero, ¿sabéis una cosa? Nunca es demasiado tarde para recuperarse”.

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‘Flipped’, genuina y arrebatadora

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Cuando tenía cuatro o cinco años solía correr por el patio de mi colegio porque una niña de mi clase me perseguía con el único propósito de besarme en la mejilla. Cuando aquella chiquilla tan latosa lograba su objetivo se marchaba con gesto triunfal, y yo me sentaba en un bordillo cubriendo mi rostro con las manos mientras una decena de niños se burlaba de mí. “¿Por qué está empeñada en avergonzarme?”, pensaba. Quizá éste sea uno de los primeros recuerdos de mi vida. Quizá por eso Flipped me atrapó desde la primera secuencia.

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