El arte de contar historias (II)

¿Por dónde empiezo?

Preparas una taza de café, enciendes el portátil y abres el Word. La página en blanco. Tras mucho tiempo vagando por  las catacumbas por fin encuentras una salida. Pero tus ojos se han acostumbrado a la falta de claridad. La pantalla del ordenador, esa luz al final del túnel, impacta en tu rostro y te aturde. Todo está borroso al otro lado. Tienes todo un mundo justo enfrente de ti, infinitas posibilidades, pero eres incapaz de concentrarte sólo en una. Llevas tanto tiempo perdido en ese laberíntico trazado de criptas que te aterra la libertad.

Te decides a comenzar una historia partiendo de cero, es decir, sin seguir una serie de directrices marcadas por otras personas (editores, productores, directores). A priori puede parecer el sueño de todo creativo: la tabula rasa. Puedes contar lo que tú quieras. Sin imposiciones, sin restricciones. Como Django, estás desencadenado. Te toca tomar las decisiones a ti. Tienes que encontrar un objetivo, al menos una motivación para escoger el camino, o incluso para surcar uno nuevo. Será tu propio camino. Ahora bien, “¿por dónde empiezo?”.

Rememora el tiempo que has pasado bajo tierra. Puede que terminases allí por la pérdida de un ser querido, quizá el desamor. Has experimentado la soledad y el dolor. Desarrollaste instinto de supervivencia. Te enfrentase al aburrimiento. Exploraste las galerías de arriba a abajo. Convertiste aquel lugar en tu hogar. Realizaste ejercicios de introspección porque allí sólo podías conocerte a ti mismo. Combatiste a tus propios fantasmas. Ahora que por fin estás fuera incluso sientes cierta nostalgia recordando el inframundo.

Puede que tengas la sensación de que todo está contado a estas alturas, pero tú tienes un background único. Tus experiencias te conceden un prisma personal e intransferible. Has vivido, has leído y has sentido. Úsalo. Ahora sólo tienes que escoger tu punto de partida. A continuación te propongo un ejercicio para empezar tu historia de una vez por todas y derrotar a la maldita hoja en blanco.

Brainstorming

Seguro que tienes un montón de ocurrencias. Algunas demasiado vagas, otras tan perturbadoras que ni siquiera las tomas en consideración. Da igual. Apunta absolutamente todo lo que se te venga a la cabeza. Por muy estúpidas o descabelladas que puedan parecerte todavía no ha llegado el momento de los descartes. No desconfíes de tu propio cerebro.

Tienes que expulsar todo lo que llevas dentro. Es normal que al principio no seas capaz de expresar tus ideas de una forma coherente, especialmente todo aquello que nos avergüenza o nos hace daño. Incluye a otras personas en este ejercicio si piensas que su contribución puede ser valiosa.

Después de unos días de brainstorming toca seleccionar. Muchas de estas ideas serán muy parecidas, tantas otras serán demasiado tópicas y algunas sencillamente ya te habrán dejado de interesar. Elimina toda esa morralla. Al final si eres honesto contigo mismo te quedarán muy pocas posibilidades. Llegado a este punto trata de seleccionar tres o cuatro ideas, las más locas. ¿Y eso por qué?

Si vas a exprimir una naranja intenta que sea bien hermosa para extraer todo el jugo posible. Luego puede que ese zumo no sea de tu agrado, por eso te has quedado con otros dos o tres tipos de naranjas. Hay que ir probando hasta que des con ese punto de dulzura o de acidez que más te guste.

Cuando construyes una historia debes tener claro que se van a caer muchas piezas por el camino, irás incorporado otras nuevas y algunas de las viejas ya no encajarán. Tómate el punto de partida con filosofía. Que partas de ideas muy alocadas no quiere decir que tu relato tenga que ser necesariamente un disparate.

Tendrás que ir dotando de cierta verosimilitud a los distintos elementos que lo compongan (universo, personajes, trama), tú decides el grado en función del género narrativo que vayas a trabajar. En mi opinión, si partes de un concepto más común corres el riesgo de terminar con un producto insulso y sin sustancia. Pero bueno, esto ya lo iremos viendo cuando corresponda.

Sin embargo, existen muchos otros lugares de inicio. Por ejemplo, puedes basarte en hechos reales. También puedes empezar creando un personaje, realizar su biografía y trabajar a partir de ella. O a lo mejor tienes muy claro el tema que quieres tratar pero no sabes cómo enfocarlo. En ese caso puedes realizar un brainstorming orientado a ese tema.

Personalmente, no me gusta ponerme límites nada más empezar y escoger una temática de inicio me parece un lastre. En cualquier caso no existe sólo un modo de hacer las cosas, sólo tienes que encontrar cuál te funciona mejor. Esta es mi manera de afrontar la hoja en blanco.

¿Cuál es la vuestra?

 

Anuncios

38 comentarios en “El arte de contar historias (II)

  1. Escribir. Me pongo delante del Pc y escribo. Cierto es que no cuento una historia (ni me atrevo) pero intento hilvanar ideas y las palabras surgen una tras otras. Unas veces un poquito más acertadas, otras, absolutamente infumables. Gracias por tu consejo. Lo intentaré poner en práctica

    Le gusta a 1 persona

  2. Qué interesante leer este post y los comentarios, la verdad. A mí me encanta leer y desde que puedo recordar disfruto mucho escribiendo también. Siempre he pensado que me falta más planificación para mis historias, porque me lanzo de lleno sin atar cabos primero, en parte por la impaciencia de ver plasmadas ya las escenas que me vienen a la cabeza. Me inspiro con escenas de películas, con fotos, con cualquier frase o palabra que, de repente, me llena la cabeza de personajes y una trama que me toca empezar a dibujar. Siempre parto de una simple idea, de la sombra de un personaje…

    Le gusta a 1 persona

    • En algún momento todos nos hemos encontrado en esa situación. A veces somos muy viscerales e impacientes y nos lanzamos impulsivamente a escribir antes de haber trazado nuestra hoja de ruta. Ahí estamos vendidos, con toda probabilidad nos terminaremos perdiendo. Eso sí, para escribir pequeños relatos soy ferviente defensor de la improvisación.
      Mucho gusto, encantado de abrirte las puertas de éste, mi hogar.

      Le gusta a 3 personas

  3. Siempre he sentido interés por conocer el proceso creativo que siguen otros escritores, cómo existen elementos recurrentes pero cada uno es capaz de darle su toque personal. Como bien dices, cada uno debe encontrar el método que mejor se adapta a su persona y a su proyecto.

    En tu caso, me gusta la importancia que le das a dedicar un buen tiempo a realizar una lluvia de ideas, explorarlas y luego diseñar una buena base antes de lanzarse de cabeza a escribir. Crear una base no significa crear un camino rígido para tu novela, porque a medida que avanzas siempre va a haber cambios, pero es bueno tener las ideas claras desde el principio, las que quieres que permanezcan a lo largo el proceso. La forma ya es otra cosa.
    También me ha gustado la idea de que escribir no es diseñar un plan estricto y seguirlo a rajatabla hasta el final, sino que también hay que dar cabida a la experimentación, a comprobar qué falla y qué funciona e ir modificando las partes para aproximarlo a tu objetivo.

    Una entrada muy interesante, estaré pendiente de cómo continúa la serie! Me daré una vuelta por tu blog, mientras tanto…

    Saludos!

    Le gusta a 1 persona

    • Tengo la firme convicción de que afrontar un gran proyecto, ya sea una novela o un guión cinematográfico, requiere de intensas jornadas de reflexión. Porque no sólo tenemos que pensar en nosotros, también en nuestros futuros lectores. ¿Qué historia podría interesarles más? ¿Cómo la cuento para conseguir atraparles en mi universo narrativo? Todo eso sin traicionar nuestra propia esencia. Y después probar una y otra vez, mostrar nuestro trabajo a un tercero y adquirir otros puntos de vista, y reescribir una y otra vez.
      Gracias por tu visita. ¡Saludos!

      Me gusta

  4. En mi caso, el inicio de un escrito, sea cual sea su extensión, es una situación más o menos larga que me ha podido venir de repente al contemplar algo (aunque no tenga nada que ver) o, muy comúnmente, en un sueño (sueño muchísimo y, no sé si por fortuna o desgracia, todas las mañanas recuerdo lo soñado suficiente tiempo como para intentar analizarlo y darle una forma más racional que la locura caótica de la que se compone). Esa situación, esa imagen, será la génesis de un relato convertida en una frase que resume el espíritu del mismo y que comenzaré a escribir tras pensar en qué demonios quiero hacer con ella, qué camino me va a hacer seguir y el destino al que llega.
    Una vez tengo esos tres elementos esenciales del armazón, me lanzo a teclear.

    Le gusta a 2 personas

    • ¡Bendita suerte! Rara vez tengo la oportunidad de recordar mis sueños durante el tiempo suficiente. El poco poso que me dejan es menos inteligible que una película de Lynch. Luego se esfuma. Hay que ser muy hábil para trasladar el mundo onírico al terrenal. Mis felicitaciones.

      Le gusta a 1 persona

  5. Excelente post Adrián!
    De mi parte les cuento que tengo varias historias empezadas, guardadas en el cajón y que difícilmente vuelva a tocar. Me llevó mucho tiempo entender que no hace falta que todo este perfecto, y me encontré publicando historias casi sin chequearlas.
    En mi caso me sirvió proponer una consigna y, sin más, escribir! Empezar y no terminar hasta publicar! Lo importante creo que es crean “momentum”… generar esa inercia que de cierta manera te obliga a sacar lo que sea que tengas dentro. Seguramente muchas historias las retocaré en el futuro, pero el hecho de verlas plasmadas, expuestas a quien sea que las lea, me sirve para ver algunos errores (imposible que los vea todos, y son muchos) y para prestar mayor atención en mi próxima historia.
    Por el momento trato de no leer de nuevo lo que ya publiqué, para evitarme la vergüenza y la tentación de corregir algún detalle. Espero que con el tiempo todo se vaya suavizando. Mientras tanto, la idea es disfrutar del proceso!

    Así que si alguien tiene una consigna para mi próximo cuento, bienvenido sea!
    Saludos!

    Le gusta a 1 persona

    • Yo creo que todos tenemos sensaciones encontradas cuando terminamos una historia. Por un lado, esa insatisfacción permanente con nuestros propios escritos nos acompaña porque sabemos que todavía podemos mejorarla si le dedicamos aún más tiempo. Por otro lado, cuando decidimos ponerle fin (porque en algún momento hay que terminar) experimentamos un gran alivio, como si nos quitásemos un peso de encima. Luego vienen los nervios, esperando la recepción de nuestros lectores. Y asoman las inseguridades… Y queremos retroceder, cambiar cosas…
      Yo creo que esto nunca se supera, es una frustración constante con la que tenemos que aprender a convivir. Supongo que es parte de la magia, un peaje que estamos dispuestos a pagar y que pone a prueba nuestra pasión por la narrativa. ¡Aguanta, Nano!

      Le gusta a 2 personas

  6. Algunas veces miro a mi alrededor y comienzo a imaginar la vida de las personas que pasan, sus amores y decepciones, los rasgos físicos que indican alguna actividad particular… Mi mente fluye y escribo muchas frases, a veces párrafos enteros. Luego, los dejo ahí algunas horas o días y sigo, armo la trama y busco la melodía del relato, los contextos, las justificaciones…
    Otras veces sólo siento y me dejo llevar por la emoción (melancolía, amor, ahogo, etc) y dejo que las palabras broten, lo que sale generalmente es algo que necesita pulirse pero que debe salir rápido para encontrar la luz. 🙂

    Le gusta a 1 persona

    • Es fantástico esto que comentas. Desde hace algunos años, cuando viajo en tren, tengo por costumbre hacerlo sin los cascos puestos para empaparme de las experiencias ajenas. Es increíble la cantidad de historias fascinantes que flotan a nuestro alrededor y, sobre todo, me rompe el corazón ver que hay personas que necesitan imperiosamente dar con alguien dispuesto a escucharles de verdad. Tantas historias merecen ser contadas… Son una gran fuente de inspiración para mí.

      Le gusta a 1 persona

  7. Muchas gracias por tus consejos, como siempre! Yo todo lo hago con escritura automática, lo que me sale del alma en ese momento, y luego ya vemos si cuadra con algo… Las fotos también me son una gran fuente de inspiración, o algo que veo por la calle, le tomo una foto y me surge un relato… Queda tanto por aprender…

    Me gusta

    • Yo creo que dejarse guiar por lo que uno siente en el momento es genial. Me parece un ejercicio sanísimo y creo que todos los que tenemos un blog de estas características escribimos en él de forma espontánea y por amor al arte. Éste es nuestro hobby, al fin y al cabo. Agilizamos nuestros dedos y nuestra mente, nos ponemos en contacto con nuestro auténtico yo. Y nos exponemos. E interactuamos con otros escritores como nosotros. Aprendo y disfruto una barbaridad con vosotros.

      En mi caso, siempre he querido dedicarme a escribir profesionalmente. Ese salto exige algo más que inspiración, mal que me pese, porque no siempre tienes el tiempo que necesitas para alcanzar el nirvana. Por eso en realidad ésta u otras metodologías se utilizan para forzar la maquinaria, para ser productivos. Es más una cuestión de oficio que de creatividad. Aunque cuando logras combinar ambas facetas… Ahí nacen las grandes historias.

      Le gusta a 1 persona

  8. Yo suelo partir de personajes: creo su biografía, su personalidad, sus manías y sus querencias. Me parece un buen método para “encontrar” historias, sobre todo cuando lo cruzas con otro personaje con sus propia personalidad, etc.
    No es exclusivo: también parto de situaciones, de hechos reales, de pensamiento libre… todo vale si consigues guiarlo a buen puerto.
    Saludos

    Le gusta a 1 persona

  9. En mi caso Adrián yo soy fanático de combinar sabidurías, si bien el brainstorming es una hermosa herramienta, el escuchar a quien no es escuchado y ser su portavoz me parece igual o mas maravilloso muchas veces que tener una carta magna de navegación en el hermoso espacio de la escritura. El storytelling es una herramienta para unir corazones… Así que la mejor manera de unirlos a veces es simplemente escuchar! Tenemos dos oídos y una boca.. Creo que el mundo quiero que escuchemos mas que lo que decimos… Saludos y que placer leerte Adrián!

    Le gusta a 1 persona

  10. Yo soy más romántica y me dejo guiar por la inspiración. De hecho, muchas veces me he encontrado delante de la página en blanco y si en un momento no me inspiro, lo dejo. Normalmente, me suelo inspirar con fotos… miro fotos y de repente veo la historia detrás!! Pero esto, como en todo, “para gustos los colores” 😉

    Le gusta a 2 personas

    • Estuve meses, años buscando la inspiración, tanto tiempo sin encontrar a mis musas que tuve que forzarme a trabajar de esta manera. Curiosamente, ahora que vuelvo a estar activo he recuperado la inspiración y por eso abrí este blog: freestyle puro. Adoro el lado romántico de este oficio.

      Le gusta a 1 persona

  11. Lluvia de ideas, comparto el método. Salvo que por lo general ese brainstorming lo hago específicamente de personajes/conflicto. Me cuesta pensar ideas que vengan de otra forma, como imágenes, sentimientos, épocas, temas, género. He intentado comenzar historias por ahí, pero siempre he dado a luz a hijos muertos.

    Le gusta a 1 persona

    • Yo planteo una serie de story lines, sin personajes definidos, pero con conflictos que parten de mi propia experiencia, dramatizada, eso sí. Una vez me cuadra ya comienzo a darle forma a los personajes (en la próxima entrega voy a por ellos). Se aproxima bastante tu forma de trabajar a la mía, créeme.

      Le gusta a 1 persona

  12. El brainstorming está bien, aunque a mí pocas veces me funciona, de hecho siempre he envidiado a la gente que consigue sacar cosas buenas de él. En ocasiones prefiero la escritura automática hasta que veo que algo me gusta y le voy dando forma. También hay una técnica que me enseñaron en un taller literario hace mucho años; consiste en pensar en una escena cotidiana pero que el enfoque no sea habitual. Me explico: por ejemplo, puedes hacer del narrador un animal o un objeto. No suele ser un método que produzca grandes historias pero como ejercicio es muy útil.
    Aún así, volveré a intentar hacer algo con brainstorming, a ver si mi cerebro está más tolerante a las tormentas últimamente.
    ¡Un saludo!

    Le gusta a 1 persona

    • De hecho yo también practico la escritura automática y los relatos cortos que publico en este blog son los frutos. Lo que pasa es que para historias más largas me pierdo y trabajo de este modo. Hay que tener la mente abierta e ir probando métodos que incentiven la creatividad y ver cuáles se ajustan mejor a tu proyecto.
      ¡Saludos compañera!

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s