‘Ágora’, el triunfo del fanatismo

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La destrucción de la Gran Biblioteca en el siglo IV a.C. constituye una de las mayores atrocidades que ha cometido el ser humano a lo largo de la historia. La lucha entre los distintos credos por erigirse únicos y auténticos terminó asestando el golpe de gracia a una decadente Alejandría, la meca del conocimiento. El fanatismo y el hambre de poder arrasaron cientos de miles de documentos que recogían el desarrollo de las artes y las ciencias, sumiendo a la humanidad en la más profunda ignorancia durante siglos.

Ágora (2009) pone de relieve este terrible acontecimiento, y lo hace valiéndose de una de las figuras intelectuales más importantes de la historia. El creciente fanatismo religioso amenaza con destruir cualquier atisbo de sabiduría, e Hipatia de Alejandría, la gran astrónoma y filósofa de la época, lucha por salvaguardar el conocimiento enfrentando al Patriarcado. Alrededor de la protagonista giran los errantes, Davo y Orestes, el esclavo y el futuro prefecto, dos hombres perdidamente enamorados de Hipatia cuyos destinos están estrechamente ligados al de su maestra.

La incultura alimenta la obstinación del pueblo

Esta premisa ocasionó serios problemas para exhibir esta película en países fuertemente vinculados a la religión. Los predicadores quedan retratados como simples embaucadores que aprovechan la desesperación de la gente para sumar adeptos a una causa no tan noble. La amenaza divina convierte al vulgo en partícipe de una guerra absurda. El triunfo conlleva el exterminio de muchos y la marginación de los supervivientes. Se instaura el dogmatismo, las dudas dejan de ser razonables porque sólo una verdad absoluta es posible. La incultura alimenta la obstinación del pueblo.

Precisamente Amenábar sufrió toda la intolerancia que se atrevió a reflejar en Ágora, y considero que éste fue uno de los motivos por los que pasó tan desapercibida a nivel internacional.

Pero Ágora también habla de astronomía. Hipatia y sus estudiantes reunidos en el foro, intentando despejar las incógnitas del universo. Una maestra que vuelca toda su tiempo en el saber, tratando de infundir la misma pasión en sus alumnos. Una mujer independiente que decide no desposarse con hombre alguno para no vivir jamás sometida ni amordazada. Una filósofa que está muy por encima tanto de las viejas como de las nuevas deidades, que premia la libertad de pensamiento, que valora el intelecto por encima de las clases sociales y que detesta cualquier manifestación de violencia. Es un personaje maravilloso, independientemente de las licencias históricas que concediese Amenábar a la historia.

¿Realista? Quién sabe. ¿Verosímil? Desde luego

Porque se criticó mucho tanto en los círculos científicos como entre historiadores la fidelidad de la película con respecto a los hechos históricos. Más allá de las decisiones sobre la escenografía y el atrezzo, cuyo realismo francamente me la trae al pairo, se discutió con vehemencia la figura de la protagonista. Cualquiera que tenga cierto interés puede rastrear las noticias que acarreó el estreno de Ágora; comprobará que se cuestiona sistemáticamente la relevancia de Hipatia y su contribución científica. Rescatando una frase utilizada previamente en este texto, “las dudas dejan de ser razonables porque sólo existe una verdad absoluta”. No os atreváis a cuestionar la versión “oficial”, a pesar de que sepamos a ciencia cierta la cantidad de hallazgos que se perdieron en la destrucción de la Gran Biblioteca.

En cualquier caso, no soy historiador, ni matemático ni astrónomo. Desconozco si el personaje de Hipatia es realista, pero desde luego es verosímil, tiene carisma y es la profesora que todos habríamos querido tener. En este caso sí que defiendo aquello de “no dejes que la realidad te estropee una buena historia”. Porque Ágora no deja de ser una película de ficción, no es ningún documental.

Ágora es una película brillante, tiene personajes muy potentes, escenas inolvidables y es visualmente un espectáculo como pocos. Creo que los espectadores acogieron la película con frialdad por dos motivos. En primer lugar, ciertos fans encasillaron a Amenábar como director de thrillers psicológicos, cuando ya demostró anteriormente con Mar Adentro que su talento estaba muy por encima de los géneros. Por otro lado, acostumbrados a películas históricas cargadas de épica y testosterona, Ágora defraudó porque no alcanzó las cotas de rudeza que determinado sector del público esperaba, al estilo de Troya Gladiator.

“Es mi deber decirles a los presentes que hay más cosas que nos unen a las que nos dividen. Pase lo que pase en las calles somos hermanos”. Hipatia.

Reflexiono. No puedo evitar remontarme al 2003, y recordar el saqueo y posterior incendio de la Biblioteca Nacional de Bagdad en plena invasión de Irak… Uno descubre que no importa cuánto creamos haber evolucionado como civilización, al final siempre nos persiguen los mismos demonios: el fanatismo y el ansia de poder.

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20 comentarios en “‘Ágora’, el triunfo del fanatismo

  1. Desde que la viera por primera vez en el cine en 2009, en una sala medio vacía el fin de semana de su estreno, supe que Ágora se convertiría en una de mis películas favoritas. Todavía hoy, casi ocho años después, ocupa ese lugar en mi corazón. Si bien es cierto que no puedo ocultar que la película me llega especialmente a través del personaje de Hipatia, creo que lo que se pretende mostrar en el largometraje va mucho más allá de la mera exaltación de la conciencia feminista. Hipatia es un personaje femenino que no necesita un hombre a su lado para alcanzar la felicidad, sí; pero, por encima de eso, es una persona que no se doblega cuando todo está perdido, ni tan siquiera cuando no parece quedarle otro remedio. Es alguien capaz de morir para que sus convicciones permanezcan intactas, y no se lleva a ninguna otra persona por delante para que así sea. Hipatia permanece firme y abraza su destino sin hacer la guerra.

    Dices que “la incultura alimenta la obstinación del pueblo” y, además de parecerme una frase muy poderosa, me parece completamente verídica. Los seres humanos nos hemos visto envueltos en guerras, conflictos y catástrofes que, en numerosas ocasiones, se escapan a nuestro propio entendimiento. Proclamamos nuestras creencias y pensamientos como si de un dogma de fe se tratara, y rechazamos a aquellos que se atreven a llevarnos la contraria. La Historia, lamentablemente, acaba siendo cíclica y está manchada de sangre, dolor y espanto. No puedo evitar pensar que las religiones no son más que una forma de encasillar a los individuos que conforman la sociedad. Se fomenta el odio hacia los que piensan de forma distinta a la doctrina elegida (o, incluso, impuesta) cuando, en realidad, se debería fomentar el amor y la hermandad de forma incondicional y por encima de cualquier divergencia en el pensamiento. Si no abrazo una fe, iré al infierno y, si no abrazo la otra, mereceré la muerte. Aquello que debería generar esperanza, acaba generando desigualdad y odio.

    Por otro lado, y volviendo a Ágora, Davo me parece un personaje muy interesante, con una evolución muy marcada. Diría que la conciencia de clases es otro de los temas en la película de Amenábar, aunque de forma un poco más secundaria. Al principio del largometraje, durante el transcurso de la clase, Hipatia menciona a los esclavos como el último eslavón de la cadena, tras los animales y los objetos. Son varios los comentarios más o menos despectivos que ésta hace hacia aquellos que entregan su vida a la servidumbre. Esto es, precisamente, algo que hace que Davo explore otras posibilidades dentro del amplio abanico de la fe. Viaja de la fe por Hipatia, a la fe Cristiana, para volver, finalmente, a la fe por Hipatia (o, más bien, la fe por la libertad y la benevolencia). Es posible que vaya más allá del amor.

    Pensar y escribir en contra de la corriente son actos revolucionarios que no deben tener fin. Siento haber acaparado tanto espacio en tu blog; pero, una vez más, me has inspirado y no he podido resistirme. Decirte, por último, que, como bien expresas un poco más arriba, hay obras que pasan desapercibidas, aunque no por ello merecen menos la pena.

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  2. Es duro convivir con el fanatismo, comparto tus reflexiones; pero a veces me alivia pensar en plan deportivo: no aspiro a ganarles terreno a los intolerantes, sino a hacer y actuar como me siento más a gusto, que es lo contrario de lo que ellos hacen. Sin ansiedad y sin la tensión de luchar creo que consigo antes lo que quiero. Porque lo que no quiero es vencer a nadie, sino con-vencerme a mí mismo de que, mientras unos queman libros, por ejemplo, es mejor que yo los escriba.

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  3. Vi esta película hace años, en el cine, y me gustó. En aquel momento no había oido hablar nunca de Hipatia, pero no solo te acerca a un personaje histórico/científico importante (me puse a investigar sobre ella después de ver la peli), sino también a la reflexión sobre el tratamiento de las figuras femeninas en la historia o en la ciencia. Lamentablemente, aunque hayamos avanzado mucho en cuanto a civilización, aún de las mujeres – deportistas, presidentas, médicas, artistas – lo que se destaca es si es guapa o si se dejó los pelos del sobaco, en lugar de destacar su trabajo. Muy buen post,

    Un saludo 🙂

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  4. Fantástica película en la que el tratamiento realista del contexto es lo de menos. Amenábar quiere hacer una declaración de intenciones a favor de la mujer como poseedora/investigadora/transmisora del conocimiento y en contra del pensamiento reaccionario que, no por casualidad, coincide con la postura del patriarcado.
    Muchas obras de ficción histórica buscan precisamente hacernos ver problemas muy actuales de una forma, digamos, metafórica, enclavadas en otro período y lugar, y Ágora es una de ellas. Igual hubiera sido que en vez de en la Alejandría de Hipatia fuera sobre Christine de PIzan, el contenido esencial hubiera sido el mismo.

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      • ¡Qué razón tienes! Si algo se aprende estudiando historia, es que a fin de cuentas, hay una serie de cuestiones esenciales que continúan inmutables en el fondo pero con otro rostro superficial. No quiero ponerme ni gatopardiano ni niezstcheano, pero…

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  5. Cuando estudiaba algebra en secundaria, utilizaba mi Baldor y en cada capitulo se mencionaba a un matemático famoso,ahí encontré el nombre de Hipatia, me aterro saber lo terrible que fue su muerte, razón por la cual vi con curiosidad esta película que sale del común de lo que ofrecen las carteleras habitualmente. una buena película.

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  6. Es una pelicula brillante ,pero no pudo ser un blockbuster ( aunque quizá estaba echa para ello). Muy dificil definir su género , es una mezcla. Como una regla mucho éxito tienen no las mejores peliculas sino las que tienen el género claro y determinado. Y sin ninguna filosofía.( Steven Spielberg , George Lucas..)

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    • Precisamente Spielberg es una influencia en cuestiones estéticas para Amenábar, se puede apreciar en muchos planos de esta película. En mi opinión es una gran producción, con un mensaje muy potente y un ritmo pausado que sobrevalora al público de masas. Aún así tengo que decir que habría reventado la taquilla si en Estados Unidos hubieran conseguido una distribución decente (tan sólo dos copias es una cifra irrisoria si hablamos del principal mercado a nivel mundial). El veto de las poderosas instituciones cristianas norteamericanas hizo el resto.

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      • Precisamente por destronar ese mito tan bien cuidado durante dos milenios sobre el cristianismo..jugó, sin duda, cierto papel en recibimiento de la película. O quizá fue un error intentar crear un blockbuster que lleva una idea, un mensaje tan fuerte y de filosofía, ¿Son cosas incompatibles?

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  7. Recuerdo haber visto esa película hace, ¡ufff!, años, en la televisión de paga. Y fíjate que soy de aquellas que, si bien estoy consciente de que hay algunas que otras inexactitudes históricas, creen que el cine muchas veces puede aportar a la reflexión.

    Evidentemente, como demuestran las críticas, hay cierto tipo de cine que NO ES PARA TODOS. Y “Ágora” es justamente la muestra de eso.

    El filme nos invita a reflexionar y, si quieres y puedes, a cuestionar todo dogma, sea religioso o científico. Hipatia hizo eso y más allá: En lugar de estar echada todo el día en un camastro como típicamente hacían las mujeres de su clase social, se dedicó a ENSEÑAR, a CUESTIONAR e incluso a DESAFIAR sin pelos en la lengua los cánones sociales de su época desde la ciencia misma. Lamentable y tristemente lo pagó con su vida, en un contexto donde las mujeres no valían más que una vaca o un gato y eran vistas como adornos.

    ¡Buen artículo!

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    • Exacto. En ocasiones parece que una película que cuesta tantos millones tiene que justificarse a base de sangre, cámara lenta y música de Hans Zimmer. Hay que reivindicar estas películas que obligan al espectador a reflexionar, investigar y tomar parte. Hipatia es uno de los personajes femeninos más fuertes del cine de las últimas décadas, y eso también hay que aplaudirlo porque no es nada frecuente.
      ¡Muchas gracias por el comentario!

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  8. Como historiadora (de la antigüedad, además), puedo asegurarte que la figura de Hipatia de Alejandría es muy relevante en los círculos matemáticos y astronómicos. Referente a la película, no está nada mal la verosimilitud del contexto, pero se inventan el trágico final de Hipatia (ya le hubiera gustado a la auténtica acabar como en la peli ). Estoy de acuerdo contigo en que siempre se evoca a los antiguos para tratarlos de bárbaros e incivilizados, pero como vemos la historia es cíclica y tiende a repetirse. Muy buen artículo. Un saludo 🙂

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    • Está claro que Hipatia es un personaje histórico de gran relevancia, pero tengo recopilados muchísimos artículos del 2009 en los que, a mi juicio, se restaba importancia al impacto que tuvo Hipatia en el desarrollo de la teoría heliocéntrica iniciada por Aristarco. Me alegro de que no sea una opinión mayoritaria. En cuanto al trágico desenlace, pues evidentemente al tratarse de una película los hechos tienen que prestarse a una dramatización, es un instrumento de impacto clásico que, de hecho, se remonta al modelo narrativo de Aristóteles.

      Gracias por el aporte, siempre es agradable recibir comentarios y, sobre todo, de tanto valor. ¡Saludos!

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      • Siempre hay quien trata de desprestigiar figuras femeninas relevantes por diversas razones, y más, si pertenecen a la antigüedad, pues son una rara avis y no se da crédito a su existencia o a su valía. ¡Gracias a ti por compartir! 🙂 Un saludo

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