‘Flipped’, genuina y arrebatadora

Flipped

Cuando tenía cuatro o cinco años solía correr por el patio de mi colegio porque una niña de mi clase me perseguía con el único propósito de besarme en la mejilla. Cuando aquella chiquilla tan latosa lograba su objetivo se marchaba con gesto triunfal, y yo me sentaba en un bordillo cubriendo mi rostro con las manos mientras una decena de niños se burlaba de mí. “¿Por qué está empeñada en avergonzarme?”, pensaba. Quizá éste sea uno de los primeros recuerdos de mi vida. Quizá por eso Flipped me atrapó desde la primera secuencia.

Recupera la ingenuidad perdida

Flipped (2010), ambientada en los años 50, narra la historia de amor entre dos niños de siete años. Juli Baker queda prendada de los “arrebatadores ojos” de su vecino y compañero de clase, Bryce Loski; entretanto, Bryce trata de librarse de ella por todos los medios posibles. No es hasta el instituto cuando la situación comienza a dar la vuelta (y a esta circunstancia se debe el título de la película). Es una premisa simpática que despierta la ternura de quien se atreve a recuperar la ingenuidad perdida, de quien está dispuesto a revivir el primer amor a través de los ojos del crío que lleva dentro.

Cuando era pequeño a mí me molestaba terriblemente que los adultos no se esforzasen por comprender que había encontrado al amor de mi vida, y más rabiaba todavía cuando señalaban lo estúpido, cursi e insignificante que resultaba  aquello. Si no enfocas la trama principal con la lente adecuada pueden darse dos situaciones: que toda la escena te resulte tan nítida que seas incapaz de apreciar los pequeños detalles, o bien que el motivo quede tan borroso que te provoque náuseas. La condescendencia o la suspicacia serán tus peores enemigas si pretendes sumergirte por completo en la historia y empatizar con ese par de mocosos.

Cuando se nos arrebata lo que más nos importa

Juli nos muestra que durante nuestra infancia podemos apasionarnos por las cosas de una forma genuina; encaramarse a un sicomoro para contemplar la belleza del paisaje, emprender un pequeño negocio de venta de huevos frescos, o “esos arrebatadores ojos”… Y también gracias a ella descubrimos que vamos perdiendo esa candidez conforme se nos arrebata o niega todo aquello que nos importa de verdad. Juli Baker representa la esencia más pura del ser humano, y durante la película nos revela que la infancia es una época de increíble vulnerabilidad.

Los niños son tan permeables que son capaces de absorber incluso los miedos y los traumas de sus padres. Bryce Loski es un niño que teme a lo desconocido y cuya única preocupación consiste en evitar los conflictos, dos características que definen a la perfección a su padre y a su madre, respectivamente. Steven Loski en algún momento de su juventud tuvo que renunciar a su gran sueño y eso le convirtió en un ser mezquino. Su mujer, Patsy, vive obsesionada con las apariencias, probablemente para olvidar que se casó con un asqueroso perdedor. Y Bryce, mientras, crece respirando toda esa toxicidad.

No todos los héroes llevan capa

En ese momento surge la figura de Chet Duncan para extraer todo el veneno que acumula su nieto. Porque Chet ha envejecido pero, paradójicamente, ese niño interior se apodera de su cuerpo. A pesar de que el paso del tiempo le arrebata inevitablemente a la persona que más quiere en el mundo consigue revivir a su mujer, de alguna manera, a través de la pequeña Juli. Y es en ese momento cuando decide gastar toda esa energía renovada en salvar a Bryce de convertirse en su yerno Steven inoculando el mensaje correcto: si conoces a una persona que brilla con luz propia y elige compartir su vida contigo, simplemente siéntete afortunado y lucha por conservarla a tu lado.

En la casa vecina nos encontramos con el padre de Juli. Ese pintor que logra contagiar a su hija el duende que tanto la caracteriza. Y a pesar de arrastrar consigo una carga familiar tan dura como renunciar a una vida mejor para cuidar de un hermano con retraso mental, consigue proyectar en sus hijos un espíritu soñador envidiable. Chet y el señor Baker no llevan capa, pero son auténticos héroes.

“Me sabe mal por su mujer. Se casó con un soñador, y por eso uno de los dos será desgraciado para siempre”, Patsy Loski.

Flipped es una película que requiere desprenderse de todo cinismo, aparcar los prejuicios a un lado y, sobre todo, tener la piel muy fina. De lo contrario puede parecer simplona, ridícula y maniquea. Tan solo retroceded en el tiempo, mucho antes de que la vida curtiese vuestro corazón a palos y que los azares del destino condicionasen vuestra existencia para siempre. Trepad el sicomoro y contemplad la belleza del paisaje. Es triste saber que nunca volveréis a sentir un amor tan puro como el primero, pero es bonito saber que el recuerdo os acompañará para siempre.

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7 comentarios en “‘Flipped’, genuina y arrebatadora

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